Sonó, sonó esa canción y no pude hacer nada contra eso, no quise hacer nada contra eso. De nuevo la misma historia, cuantas personas han contado que se repite un capitulo en sus vidas, cuantas personas se han arrepentido pero al final siguen en lo mismo, cuantas personas han dicho perdón, y tiempo después olvidan sus palabras. Hoy quizás sea una de esas personas, quizás lo soy hace mucho tiempo y no era capaz de darme cuenta.
Las personas se pudren, sí como todo lo orgánico si los dejas en un lugar que no es apropiado para su conservación, ¿será lo mismo que cuando a uno lo sacan de su ambiente? ¿de sus gustos, de sus sueños? ¿será lo mismo pudrirse por fuera que por dentro? No, hoy no me siendo podrida ni yo ni mis sueños, ni mis gustos, ni mis sentimientos, hoy solo me siento extraña, extraña en mi lugar, extraña en mi ambiente, extraña con mis personas, extraña con todo lo mío.
Seguí, si seguí y pasaron las horas, pasaron los días, el reloj daba vuelta en mi muñeca y yo de todas formas no sentía todo lo que se llevaba consigo, no sentía que los minutos cada vez eran mas vacíos, no sentía que las horas eran cada vez más largas pero menos mías.
Escucho un soundtrack que entristece, que trata de recuerdos, de olvidos, de amor vivo, amor que no muere, un amor ajeno, ajeno, no de esos fraternales, un amor ajeno anónimo, un amor multicolor, un amor soñado, un amor de los pocos y de cuento.
Ya no lloro, siento debajo de mis parpados esos restos de sal que hacen que sientas raros los ojos, mis pestañas están húmedas… parecen hojas en invierno mojadas por la lluvia, esas hojas que se caen cuando el cielo esta triste y no deja que nadie se asome por el, esas hojas que se secan y mueren y son aplastadas y se rompen y no tienen vida, se secan y suenan en otoño. Sí, esa vendría siendo la banda sonora, hojas quebradas, pasos inseguros, palabras sinceras, abrazos, besos, humo, miradas, mujeres, yo.
Miro, miro atrás y todo aun esta nublado, muevo los brazos para despejar el aire,
muevo los brazos para que alguien me vea,
muevo los brazos para no sentirme quieta, no sentirme nada.
Veo mis manos, mis dedos, mis uñas mal pintadas, miro hacia el frente cuerpos, personas, deseos, tardes interminables, el sol que no se esconde y la luna que quiere salir.
Cae algo del cielo, ¿una nube? ¿una estrella? ¿un rayo de luz? ¿un respiro? Caen caen y no se detienen, no me tocan, no me miran, no me sienten y yo los dejo ahí; en el suelo, los pateo, malos recuerdos, los alejo.
Rió, ¿Por qué rió, porque? Nada solo nada -me digo- no ,no quiero hablar conmigo misma para solo decirme verdades, no quiero hablar conmigo misma para auto avergonzarme, solo quiero entenderme, quiero mimarme, quiero odiarme y así llegar a querer esta extraña y cabizbaja mente, querer estos lentos pasos.
Miro los recuerdos en el suelo, en mis zapatos, a mi lado y busco, busco lo que hace brillar, busco lo que hace feliz, busco lo que hace pensar, busco, busco.
Encuentro.
Una página arrugada con letras borrosas por la lluvia, se me olvida que los malos recuerdos gastan lágrimas. Intento leer, descifrar, comprender, no puedo pero de todas formas nada opaca este momento, te encontré, te encontré entre tanto negro, entre tanta noche, entre tantos gritos te encontré. No se como quieres que te llame ahora, no se como quieres que te recuerde, no se como quieres quedarte, eres un simple recuerdo. Como una simple flor, como una simple nota, como una simple letra, como una ocasión, eres oportunidad, eres vida, eres reencuentro, eres alegría, eres algo bueno, una tabla en la tormenta, un respiro en el ahogo, eres lo bueno que se escondía por ahí.
Para Francisca.
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