La lluvia amarga en la mañana y yo quedándome tan atrás en la noche, escondida en un momento debajo de la piel
Nos hemos imaginado tantas veces protegidos, queridos, amados, cobijados, mientras el mundo rasga nuestro cuerpo y el viento lo hace débil
Podemos escuchar a nuestro alrededor, crear caricias, romperlas en la cama y aun así sentirnos como aquel cigarro que nunca fue tan perfecto como cuando se apago